¡Seamos migrantes dignos! otra reflexión de Juan Diego

1 de noviembre de 2014

Venezuela migrante




Quizás este concepto, con el cual he titulado estas líneas, hace algunos años era completamente ajeno a nuestra identidad como venezolanos. Muchos de nosotros somos hijos y nietos de alguna generación que asumió el reto de afrontar el viaje hacia una verdadera patria, a un país que a los ojos de miles de extranjeros representaba un paraíso donde alcanzar un destino: la posibilidad cierta de hacer una nueva vida.

Emigrantes 3Mi postura frente a un concepto así de amplio, siempre la precisé, en la estricta posibilidad de hallar un espacio humano que permita elaborar el complejo viaje de la vida bajo una máxima sacra que, no es otra que el amparo de nuestros sueños con firmeza.

Es curioso como muchos venezolanos asumieron la soberbia ciega de sentirse privilegiados en relación con todos los demás países de nuestro continente. Todo aquello que apuntara hacia el sur era visto con desprecio máximo; gentilicios como colombiano, ecuatoriano y peruano, entre otros, eran descalificados y se generalizaban conceptos que apuntaban a establecer que nosotros los venezolanos estábamos en otro orden, en una instancia superior que poco tenía que ver con aquellos países pobres, pequeños, de indios e incluso de rateros. Una vez más, las proyecciones de nuestra psique colectiva haciendo de las suyas, porque cada uno de estos adjetivos, hoy parecieran tener mayor concordancia con nosotros mismos.

La angustia que nos envuelve es nuestra propia tragedia, tiene muchas causas que, en el fondo, todos conocemos, aunque no queramos reconocer; pero a mí entender, la soberbia, que aun en estás circunstancias todavía nos arropa, es el tumor primario de una metástasis que nos mata cada día y que nos arroja, en algunos casos, a una costumbre suicida que literalmente nos está matando.

Vivo hace algunos años en Ecuador, país que llevo en mi corazón por recibirme con afecto y sobre todo por recordarme mi historia como nieto de migrantes: abuelos luchadores que escapaban de aquella gran tragedia contemporánea que fue el holocausto nazi. Ellos llegaron solo con el equipaje lleno de esperanzas y ganas, con alta fe en el encuentro, a un país que también les dijo, bienvenidos.

Emigrar 4Hace unos días, cuando me disponía a renovar mi residencia ecuatoriana, me lleve la gran sorpresa; ya esa oficina, que habitualmente estaba llena de cubanos, chinos y haitianos, ahora era un mar de venezolanos buscando formas de encontrar un nuevo estatus que les deje migrar y quedarse en el Ecuador. Que curioso este pequeño país que muchas veces menospreciamos, frunciendo el ceño o con alguna mueca de desprecio; hoy nos dice, vengan hacer patria.

Solo les pido a estos nuevos venezolanos que emigran; conserven la bandera de mis abuelos y de los miles de emigrantes que arroparon Venezuela, entonces regida por firmes principios y valores, en donde el trabajo honesto era la única posibilidad para seguir adelante.
¡Seamos migrantes dignos!


Juan Diego 2014
Jonathan Humpierres (Juan Diego)

Cantautor, músico y abogado venezolano
juandiegocd@yahoo.com






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