Necesarios espías un título de Manuel Molares Do Val

1 de noviembre de 2013

Obama espía

Angela Merkel, Dilma Rousseff, François Hollande y otros líderes de numerosos países protestan enfáticamente, fingiendo indignación, tras la revelación de Edward Snowden de que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense les espía. 
 
La protesta de cualquiera ante Barack Obama podría ser algo así como “Queríamos que nos informaras sobre terrorismo o narcotráfico, pero no que nos espiaras también a nosotros”. 
 Obama Europa espía

Una conversación parecida podrían haber tenido sus antecesores con George W. Bush, con Clinton, quizás con Bush padre, y ya no mucho más atrás porque los sistemas informáticos de Reagan no eran tan potentes como los de ahora. 
 
Prácticamente todos los países occidentales le han pedido a Washington ayuda para controlar a sus enemigos internos y externos. 
 
Buena parte del desmantelamiento de ETA en España se debió a la ayuda del espionaje estadounidense, a la vez que España informaba a EE.UU. de lo que sabía sobre el terrorismo islamista. 
 
Y que no haya habido nuevos atentados yihadistas en España desde el 11 de marzo de 2004  se debe quizás al barrido de las telecomunicaciones que hacen los superordenadores estadounidenses, que descifran, aunque no siempre, las claves de los terroristas para preparar masacres. 
 
Por eso la respuesta de Mariano Rajoy y de su ministro de Exteriores, García-Margallo, fue más comedida que la de los dirigentes de países occidentales que no han padecido terrorismo últimamente. 
 Obama lupa

La relación entre la NSA y la CIA, y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) español es muy fluida: se intercambian numerosa información, y acaba de saberse que los favores mutuos son constantes. 
 
Una relación que se resintió temporalmente cuando llegó al poder José Luís Rodríguez Zapatero por haberse sentado al paso de la bandera estadounidense en un desfile. 
 
Luego, se normalizó: espiándolo, Washington comprobó que el gesto fue solamente un acto de ignorancia infantil, de un adolescente atolondrado y bobalicón. 
 
Nos espían, seguramente, en beneficio económico y político de Estados Unidos o de otros países; pero también porque se lo piden nuestros gobiernos para evitar males mayores.



Manuel Molares do ValManuel Molares do Val (*)
molares@yahoo.es

*Periodista español, trabajó para la Agencia EFE como corresponsal permanente en México, Bélgica, la República Popular China –el primer periodista español destinado allí–, y EE.UU. Fue enviado especial en todo tipo de acontecimientos en los cinco continentes.

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