Un protector solar barato no te cuida menos que uno caro

1 de marzo de 2021

Protegerse del sol



Guía para entender los protectores solares (y por qué uno barato no te cuida menos que uno caro)

Qué es el FPS, cuál es la diferencia entre un producto en crema y otro en espray, y por qué un producto con el mismo factor de protección puede costar casi diez veces más que otro. Dermatólogos resuelven estas y otras dudas sobre los mal llamados «bloqueadores».

Verano sol y desnudos
“Exponerse al sol es muy agradable”, dice Nelson Navarrete, dermatólogo oncólogo, profesor asociado de la Universidad de Chile y ex presidente de la Sociedad Dermatológica de ese país. “Libera endorfinas y hace sentir muy bien a las personas, pero tiene un alto riesgo de generar tumores o de producir quemaduras. Cosméticamente, además, una piel muy soleada envejece más rápido y tiene más manchas”.

¿Obtener placer inmediato o postergarlo para vivir más y mejor? Ah, la piel y el sol no se escapan de este gran dilema contemporáneo.  Y no por un asunto moral: el carcinoma basocelular, un tipo de cáncer a la piel que afecta principalmente a la cara o las zonas expuestas al sol, es “el tumor maligno más frecuente en los seres humanos”, dice Navarrete.

La manera más eficiente de protegernos de los rayos UV —que son los que, por su longitud de onda, nos pueden generar quemaduras en la piel y en el largo plazo algún cáncer— es no exponernos a la luz solar en las horas donde la radiación es más intensa, que en estos meses serían entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. Si eso no es posible, entonces deberíamos cubrirnos lo más posible, con sombreros, lentes de sol y protector o filtro solar para la piel.

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“La idea es proteger la piel de la quemadura solar, que es cuando queda roja”, explica Navarrete. “Ese daño genera repercusiones inmediatas, como dolor e hinchazón, pero también cosas que no se ven, como una eventual alteración genética en las células basales de la piel, que si llegan a reproducirse, son capaces de generar tumores, sobre todo a nivel facial”.

En cuanto a la ropa, la evidencia muestra que entre más gruesa y densa esta sea —como la lana— más nos protegerá de la radiación, aunque más posibilidades tendremos también, si vamos muy cubiertos, de desmayarnos de calor en la mitad de la calle. No hay mucho que hacer al respecto: cuando suben las temperaturas, baja la cantidad de prendas y la superficie del cuerpo que éstas cubren. Por lo tanto, la protección más efectiva contra los rayos UV es el uso de filtros solares.

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Protector solar 6765
Todas las cremas, aerosoles, geles, aceites o incluso cosméticos que digan proteger de la radiación solar tienen —o deberían tener— una sigla y un número en su etiqueta. Es el FPS, “que significa ‘Factor de protección solar’”, explica la dermatóloga Consuelo Cárdenas, instructora adjunta de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica. El número que suele estar a su lado, y que en Chile normalmente va del 15 al 50, “indica la fracción de rayos ultravioleta, específicamente los rayos UVB, que llega a la piel protegida. Por ejemplo, un FPS 50 permite que sólo 1/50 de los rayos UVB lleguen a la piel”.

Hay que tener en cuenta, eso sí, que cuando hablamos de FPS, 15 + 15 no es igual a 30. O dicho de otra manera: un filtro con factor 30 no protege el doble que uno con factor 15. “No es lineal ni proporcional a su número”, dice el dermatólogo Navarrete. “Es una curva que se aplana después del 25, y de ahí en adelante lo que aumenta en protección es muy poco. Por eso se eliminó cualquier número más alto que 50, porque la diferencia hacia arriba es muy baja”.

El FPS 15, por ejemplo, protege del 94% de los rayos UVB —los más dañinos entre los que traspasan la atmósfera—, el FPS 30 filtra un 97% y el FPS 50 un 98%. “Es una curva exponencial”, enseña Cárdenas. La diferencia no parece mucha, pero como la medición del factor está hecha según una aplicación de 2mg de protector por m2 de piel —»algo que no se cumple en el uso habitual de las personas», según la docente UC—, lo más eficiente es usar el filtro con el mayor FPS posible.

Que el factor sea mayor tampoco significa que nos protegerá por más tiempo: cualquiera sea el FPS, para que realmente funcione hay que repetir su aplicación durante el día. “Los filtros se degradan con la exposición al sol”, agrega Navarrete, y menos dura su efecto si uno se sumerge al agua o hace actividad física.

“Lo ideal es aplicarlo 20 o 30 minutos antes de la exposición solar, y repetirlo cada 2 o 3 horas. Además, se debe volver a aplicar después de bañarse en la piscina o en el mar, incluso después de manguerearse”, dice Cárdenas. “Sino, baja considerablemente el efecto y en algún momento será nulo”, apunta el profesor de la U. de Chile, quien además enfatiza en un malentendido muy común respecto a estos productos: que son elementos de protección y no una herramienta para aumentar la exposición al sol.

Fuente: Una Nota de Cristóbal Bley, Diario La Tercera, Chile




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